El disparate económico lo constituyen dos hechos acaecidos la pasada semana en los mercados financieros, que pueden producir un estrangulamiento de
nuestra economía, con mucha mayor rapidez aún de lo que lo está
haciendo la economía real. Hechos, que increíblemente han pasado casi
desapercibidos, pero cuyo potencial destructivo puede ser realmente
letal , y me refiero al fracaso en el intento de colocación de deuda pública del Reino de España a 15 años, 20 puntos básicos por encima de la deuda alemana, y a la brutal caída de las cotizaciones en bolsa de bancos y constructoras.
Lo primero supone, en el mejor de los casos, que la percepción de nuestra situación de solvencia en los mercados financieros, es muy inferior a la que se suponía, por lo que para que España pueda colocar deuda pública en los mercados, tendrá que ofrecer unos tipos de interés mucho más altos, casi como si fuéramos un país tercermundista, y en segundo lugar, y esto es lo más grave, que nuestras empresas y entidades financieras, deben al exterior 1,6 billones de euros,
la deuda más alta del mundo industrializado, deuda que tendrán que
pagarse o refinanciarse al ritmo de casi 200.000 millones de euros año,
y si el propio Reino de España tiene que elevar los tipos de interés
para financiarse, ¡calculen Uds. lo que les puede pasar a multitud de
empresas y entidades con mucha menos solvencia que el Estado! Y
el problema aquí ni siquiera es el coste, que también, el problema es
que algunas ni podrán pagar ni podrán refinanciarse porque nadie querrá
prestarles a ningún precio.
Y
a esto hay que añadir 100.000 millones de euros año, nuestro déficit
exterior, para el que será imprescindible encontrar financiación, sólo
para poder pagar el petróleo, el gas, y todo lo demás que necesitamos,
es decir, para mantener en marcha nuestra economía, con lo que el
problema se resume así: habiendo perdido la casi totalidad de
las reservas de oro y divisas del Banco de España, el país se encuentra
al borde mismo de la suspensión de pagos, y esto es infinitamente más
grave que la caída en picado de la economía real que estamos
presenciando todos los días, porque nos coloca en una situación límite.
Y lo siguiente ha sido el hundimiento en Bolsa de algunas de las empresas más endeudadas.
No hace falta ser premio Nobel de Economía para darse cuenta que si una
empresa tiene una deuda de, por ejemplo, 20.000 millones de euros, sus
ingresos se han reducido fuertemente y su valor en Bolsa es la mitad de
lo que debe, esta empresa se encuentran a las doce menos cinco de la
suspensión de pagos. Y dos o tres grandes suspensiones arrastrarían también al sector financiero,
por ello una cosa es clara: nuestra estabilidad empresarial y
financiera no está en condiciones de encajar muchas más bajadas en las
cotizaciones, y ello por no mencionar el efecto devastador sobre los
ahorros de las familias de la caída de la bolsa y de la inflación.
Y en
una situación como ésta, que va a suponer la mayor crisis económica en
50 años y donde lo único relevante, lo verdaderamente urgente, son las
medidas a adoptar, tenemos a un gobierno de inútiles, mentirosos y
sectarios, que ni sabe que hacer, ni tiene la menor idea de a que nos enfrentamos.
Y así, las propuestas del 37 Congreso Federal, son
sencillamente delirantes, aunque Zapatero siempre capaz de
sorprendernos y de superarse a sí mismo ha anunciado que además de la
ley de laicismo, para perseguir a la iglesia y a la fe católicas, de la
ampliación de la ley del aborto, y de la eutanasia, va a encabezar una
cruzada contra el hambre en el mundo. Es decir, no solamente estamos a
la deriva, además estamos completamente locos. Pero de nuevo digo lo de
siempre, esto es lo que han elegido 11 millones de ciudadanos, así que
deben estar encantados con la situación, porque esto es lo que han
votado.
Artículo original del blog del profesor Roberto Centeno. Votar favorito (22) | Visto: 2178
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