Ecologistas
en Acción ha denunciado que el incendio de Vandellós II podría haberse
evitado teniendo en cuenta el antecedente de la avería el estator de
Trillo en 1998. La reparación de una avería obligó a parar dicha
central unos tres meses.
La avería del generador de Vandellós II, que dio lugar
a un incendio el pasado 24 de agosto, tuvo un antecedente: La central
nuclear de Trillo (Guadalajara), cuyo generador sufrió una avería el 13
de marzo de 1998. En concreto fue el estator, una de los dos elementos
que integran el generador. La otra pieza, el rotor, es la que parece
haber dado problemas en Vandellós II (Tarragona).
Todo
indica que el incendio que sufrió Vandellós II se inició por una fuga
de hidrógeno que se usa para refrigerar el generador. El hidrógeno es
un gas muy inflamable que pudo prender por una chispa. Esta fuga y,
posiblemente, la chispa se produjeron por una avería del rotor que daba
lugar a grandes vibraciones. Los problemas del rotor, que dieron lugar
a estas vibraciones, eran conocidos por la empresa y por el Consejo de
Seguridad Nuclear (CSN). Sin embargo, la empresa explotadora de la
central, la Asociación Nuclear Ascó-Vandellós (ANAV), no tuvo a bien
detener la central para proceder a la reparación. El resultado fue un
incendio que puso en grave peligro la seguridad de la central, puesto
que el incendio podría haberse extendido al tren de hidrógeno o haberse
propagado por los trenes de cables, inutilizando los dispositivos de
seguridad.
Para Ecologistas en Acción, las causas para no detener
la planta están claras: mantener la central en funcionamiento permitió
a ANAV seguir obtenido beneficios económicos y ganar tiempo hasta la
próxima recarga. Trillo permaneció parada unos 3 meses para reparar el
estator. Los explotadores de Trillo tuvieron la buena fortuna de que la
empresa fabricante de la central, Siemens, tenía una pieza de repuesto,
que fue enviada desde Alemania por un transporte especial. Esta pesaba
unas 400 toneladas y estaba valorada en unos 2000 millones de pesetas
de la época.
La central de Vandellós II es de tecnología de
Westinghouse, lo que obligaría a traer la pieza desde EE UU, en un
tiempo mayor del que costó traer el nuevo estator de la central nuclear
de Trillo. Y eso suponiendo que tal empresa tuviera disponible un rotor
de repuesto para enviar inmediatamente.
Este incidente es, por tanto, uno más de los que se
vienen produciendo por la causa de que los explotadores de las
centrales españolas han perdido todo compromiso con la cultura de
seguridad. Para Ecologistas en Acción vivimos una época negra para la
seguridad nuclear en nuestro país, en que cada vez se hace más probable
un accidente.
Publicado en ecologistasenaccion.org